Identidad
No publicamos nombres, camisetas, clubes ni fotografías. Las reservas de la casa se sostienen bajo un alias de trabajo. El personal se informa solo según necesidad. No existe un archivo de su noche.

Protocolo
La discreción es el producto. Los coches, las mesas y la protección son solo el mobiliario.
No publicamos nombres, camisetas, clubes ni fotografías. Las reservas de la casa se sostienen bajo un alias de trabajo. El personal se informa solo según necesidad. No existe un archivo de su noche.
Las rutas varían. Los vehículos no llevan distintivo. Los aeropuertos se trabajan por la puerta correcta — a veces en lado pista, siempre lejos del hall de los teléfonos. Las residencias se abordan como si no estuvieran en un mapa.
Restaurantes, clubes y casas que usamos conocen la regla: sin teléfonos en la mesa, sin anfitrión con historia, sin «adivinen quién está aquí». Si una sala no puede sostenerlo, no la usamos.
Una línea privada. WhatsApp o una llamada. No hablamos de las personas a las que acompañamos en grupos, vestíbulos de hotel ni radios de conductores. Las huellas escritas se mantienen cortas y no se convierten en un ticket público.